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(17-05-2019) Sierra Antapite SAC, empresa del grupo SierraSunGroup, holding peruano que agrupa a 4 compañías de la mediana minería, tiene previsto para el año 2020, incrementar la capacidad de planta de su mina de oro Antapite a 1,000tpd, desde las 750tpd en que se encuentra y duplicar su producción, dijo a MinerAndina Graham Speirs, CEO de Sierra Sun.

En diciembre de 2016, Sierra Sun adquirió la mina que descubrió y operó Cía de Minas Buenaventura, cuando llevaba dos años con sus operaciones detenidas, después de 14 años de actividad. En ese tiempo produjeron unas 800,000 onzas de oro, un promedio aproximado de 57,000 onzas anuales.

Esta será la segunda ampliación de Antapite, luego de la realizada en 2018 cuando pasó de 400tpd a 750 tpd con una inversión de US$2.5 millones.

Y va en línea con el objetivo del holding, de alcanzar una producción de oro mayor a 100,000 onzas a partir del año 2022, no sólo con la mina huancavelicana, sino con la puesta en marcha de su proyecto Dore (Pasco).

Además de la inversión para la ampliación, la compañía tuvo que realizar una garantía para el plan de cierre por US$5millones.

Antapite proyecta producir entre 30,000 y 35,000 onzas de oro en 2019 y con la ampliación, alcanzará 65,000 onzas. En el año 2020 Sierra Sun estaría completando la construcción del proyecto Doré con una capacidad inicial de 350tpd, mina que añadiría 20,000 onzas anuales en 2021, y con su inmediata expansión a 550tpd al año siguiente, se estaría llegando a la meta de las 100,000onzas. Mientras tanto viene explorando Jore Pututo (Apurímac) un proyecto greenfield ubicado en Apurímac.

La elegida

Cuando en 2014, Buenaventura empezó a vender varios activos entre los que consideraba menos rentables o que producían menos del nivel que ellos deseaban –ver entrevista a Víctor Gobitz – MA.Com Nº 1089–, Sierra Sun se interesó y tenía para elegir entre la mina Recuperada (Huancavelica) y Antapite. Optó por esta última por ser una unidad minera más rentable y con la planta de oro más moderna del país.

El primer paso fue hacer una revisión (overhaul) completa de la planta, ya que había estado parada más de dos años, que incluyó también la relavera y línea de transmisión. “Nos tomamos 45 días para conocerla bien, reacondicionarla y hacerle mantenimiento, porque nosotros queríamos saber bien qué necesitaba para asegurarnos que sea una operación que no necesita parar. No quiero comenzar una producción de 400 tpd y que aparezca un problema. La hemos ampliado a 750 tpd y no ha parado, sólo para mantenimiento. La hemos armado para que trabaje como una grande, como debe ser”, explicó el alto ejecutivo.

El método de minado se ha cambiado y mejorado, pasando de de minado convencional al de sublevel stopping, con nuevos equipos entre los que destaca el jumbo muki, “es una pequeña máquina que puede entrar y perforar en los socavones, es más seguro, no necesita entrar al tajo. Toda la mina se está mecanizando”, comento, añadiendo que en la época de Buenaventura se tenía entre 1200 y 1400 personas trabajando y que luego de los cambios hechos por Sierra Sun, ahora han reducido a 380 personas. Para las labores subterráneas cuentan con el apoyo de dos empresas especializadas que son sus socios estratégicos: CONGEMIN y GEMIN.

El aumento de la capacidad de la planta, requirió un nuevo molino de 8×10, completando dos y se colocaron uno a lado del otro para hacer el proceso más eficiente. Con eso aumentaron casi 50% la capacidad. Asimismo, al proceso se le ha añadido un grizzely vibratorio, una zaranda vibratoria y un tanque repulpador. Pero además se ha acondicionado la planta para la automatización y se puede monitorear desde Lima en tiempo real.

Las reservas probado probables del yacimiento ascienden a 1.9 Mt (220,874 onzas de oro) y 1.4 Mt de potencial.

Sierra Sun también opera las unidades mineras Sierra Poli (mina Azulcocha) y Sierra Sumac Rumi (límite de Junín con Lima) que se convertiría en un gran productor de zinc.

Ahora por el brownfield

Las concesiones de Antapite suman unas 40,000 ha. La zona de extracción alberga una mineralización epitermal de baja sulfuración, cuyo horizonte conocido profundiza entre los 150 y 300 metros y llega hasta 600 metros verticales. De acuerdo con estudios de cuerpos similares en otros países –que es lo que se está considerando también para el yacimiento–, se daría el emplazamiento de mineralización polimetálica más allá de la zona aurífera. Es lo que los geólogos se encuentran investigando.

Pero también están entusiasmados con la exploración brownfield, la cual añade un enfoque nuevo a lo dejado por el propietario anterior. Con geofísica están comprobando nuevas estructuras y han identificado al menos tres nuevas áreas, entre las que destaca la zona de Antapampa, a 8km del área de operaciones y con 600,000 toneladas de mineral – el georadar les ha dado muy buenos resultados–. El equipo de geólogos apunta al descubrimiento de un pórfido de cobre. Si ello resultara, habría que pensar en una nueva planta con un tonelaje mucho mayor.

A fines de mayo terminarán la geofísica y en julio empezarán las perforaciones.

Una de las premisas importantes de los geólogos de Antapite es que ellos analizan al menos 36 elementos de las muestras de mineral a fin de investigar el mayor potencial minero posible del depósito.

El reclamo al Estado 

En las áreas de Pucarumi y Antaco, cerca de las operaciones, se encuentran mineros informales, con los cuales la compañía tiene un acuerdo de explotación, que les permite explotar el mineral, a cambio de venderles la producción a Sierra Antapite. Pero muchas veces no respetan el convenio y lo venden a acopiadores que son mafias, dicen los ejecutivos de la compañía.

Contaron que el minero informal puede perforar sobre concesiones que son de la empresa minera y lo hacen bajo el amparo de la ley de formalización, “pero si nosotros queremos perforar en el mismo sitio, tenemos que hacer una solicitud que toma entre 12 y 24 meses para que nos autoricen. Esa es una tremenda incongruencia”, dijeron.

“Nosotros somos una pequeña empresa minera, pero somos formales. Luchamos fuerte para hacer las cosas bien, pagamos impuestos, pero nadie nos ayuda. Necesitamos ayuda con los informales, que nos den los permisos. Las autoridades quieren poner los mismos reglamentos como si nosotros fuéramos una gran empresa minera. Nosotros sacamos el dinero de nuestro propio bolsillo, pero ellos nos castigan. Nosotros pagamos 2,500 dólares por año para mantener las concesiones y a muchas de ellas no podemos entrar porque las comunidades no dan los permisos”, reclamó Graham.

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