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Como política pública
EL CUIDADO DE LAS FUENTES DE AGUA Y LA RECUPERACION DE TECNICAS ANCESTRALES

Por primera vez en el Perú se viene implementando un plan para trabajar en el cuidado, preservación y mejoramiento de las fuentes de agua (superficiales y subterráneas), haciendo énfasis en la recuperación de tecnologías ancestrales, dijo a GeoNoticias el Ing. Fluquer Peña, reconocido hidrogeólogo y supervisor en hidrogeología de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS).

El objetivo es mejorar la calidad de vida de centros poblados pequeños y de altura, los cuales usualmente se quedan sin agua luego del periodo de lluvias.

Comprende en su inicio, un conjunto de estudios hidrológicos e hidrogeológicos para la recuperación e implementación de tecnologías ancestrales de siembra y cosecha de agua.

En el Perú existen varias técnicas, entre las que más se aplican son: Las “amunas”, zanjas de filtración y cochas (lagunas pequeñas). Las amunas son un tipo de zanjas de baja pendiente (1 a 2 %) que permiten que el agua infiltre en rocas y suelo permeables y durante la época de estío va descargando en forma de manantiales. Actualmente se viene implementando sistemas de monitoreo hidrológico (variaciones de caudal) e hidroquímico (análisis físico-químico e isotópico) para conocer el funcionamiento hidrogeológico de la infraestructura,  Igualmente se desarrollan trabajos de exploración para ubicar nuevos lugares dónde podríamos implementar la siembra y cosecha de aguas con técnicas ancestrales”.

Es decir, no solamente se están recuperando dichas técnicas, sino que están haciendo estudios para conocer su sustento técnico y funcionamiento hidrogeológico completo: “cuánto de agua infiltra, por qué infiltra, ¿cuál es la permeabilidad de la roca, se generarán nuevos manantiales?”. También hay que hacer estudios hidrológicos para saber la cantidad de precipitación que se ha dado a lo largo de los últimos 30 años y en base a esta información, se diseñan las zanjas de infiltración, amunas o cochas.

Con ese fin hay que tener dos consideraciones: la fuente de recarga (lluvia, lago, río, o varios) y la hidrogeología de la zona (roca permeable o impermeable).

La SUNASS es la entidad estatal encargada de auditar a las empresas prestadoras de servicios de agua, a lo que se le ha añadido el cuidado de las fuentes de abastecimiento de agua potable.

La función de la SUNASS, entre otras, establece la emisión de disposiciones destinadas a promover e incorporar en las tarifas de los servicios de saneamiento un porcentaje destinado a la conservación de las fuentes de agua; asimismo, tiene como función la fiscalización de la adecuada implementación del “mecanismo de retribución por servicios ecosistémicos” (MRSE) por parte de las empresas prestadoras del servicio de agua y saneamiento.

Ley N° 30215, Ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos, tiene por objeto promover, regular y supervisar el diseño e implementación de los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MRSE), que se deriven de acuerdos voluntarios que establecen acciones de conservación, recuperación y uso sostenible, a fin de asegurar la permanencia de los ecosistemas. En la actualidad son 34 empresas prestadoras en 19 regiones comprometidas en el cuidado de sus fuentes de agua, quienes invertirán más de S/. 127 millones, en los próximos cinco años, en la conservación de sus cuencas proveedoras de agua.

Si cuenta con fuente de recarga superficial (río Laguna, etc.), normalmente se diseñan amunas, que conducen aguas por suelos y rocas permeables “Si la roca es impermeable, no hay ninguna amuna, no va a funcionar. Si no tenemos fuente de recarga superficial y se espera la lluvia, se diseñan zanjas de infiltración, las mismas que cubren grandes hectáreas de suelos permeables. Ambos factores van a generar manantiales en la parte baja, cuya descarga permitirá tener el recurso hídrico en épocas de estío.

Estos trabajos no son costosos, porque se trata de una recuperación, o de abrir un canal y proteger sus paredes. “Lo común es hacerlo con faenas comunales porque la comunidad es la que se va a beneficiar del agua”.

El mantenimiento es constante y se realiza antes que empiece la época de lluvia, de lo contrario los canales se colmatan e impermeabilizan. “En Cusco, por ejemplo (en la Comunidad de Pillao Matao – San Jerónimo), la limpieza se hace todos los años, en octubre, porque las primeras lluvias vienen en noviembre; en diciembre llueve más; en enero, febrero y marzo llueve todos los días; abril un poco, y ya para junio y julio está totalmente colmatado. La lluvia cesa, entonces se espera hasta octubre para hacer la siguiente limpieza […] Los trabajos incluyen ceremonias como el pago a la tierra, y faenas comunales, donde el trabajo es familiar desde los más jóvenes hasta las personas mayores.

El resultado es que la zona tendrá agua para consumo humano y sobre todo para actividad agrícola durante todo el año. Y otro aporte muy importante según el Ing. Peña es que, gracias a estos sistemas, se va a poder retener parte del agua que cae de la lluvia, que se va hacia el río y se pierde en el mar: El agua se va infiltrando y descargando poco a poco en los manantiales.

Sin embargo, las tecnologías ancestrales, no ofrecen gran cantidad de agua como para regar una zona agrícola. Es más aplicable para uso de centros poblados menores, ubicados en ladera y altura, de aproximadamente, de 50 a 100 familias. Y en zonas donde hay varios centros poblados, y que cuentan con un sistema de agua para consumo humano y riego, estas tecnologías cumplen con incrementar el volumen.

Planes 2020

Los planes para el año próximo son, contar con más sistemas de monitoreo que permitan generar información científica del funcionamiento de estas tecnologías para poder replicarlas en otras zonas del país, con similares condiciones geológicas, donde no llegaron los antepasados.

El Ing. Peña señala que en el Perú ya se han hecho intervenciones anteriores a la nueva política pública, han sido recuperadas las amunas de Huamantanga; la siembra y cosecha de aguas de Pillao Matao en Cuzco, las experiencias en Arequipa y Puno, desarrollada por el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO); en Cusco, por la Asociación Jesús Obrero (CCAIJO) y por el Centro Guamán Poma de Ayala; en Ayacucho, por la Asociación Bartolomé Aripaylla (ABA); en Cajamarca, por CEDEPAS Norte y el Instituto cuencas; en Junín, por CARE Perú. Además, se implementaron en Lima, en subcuenca Santa Eulalia, gestionado por el programa Agua Clima y Desarrollo de la universidad católica y el Global Water Partnership (GWP), AQUAFONDO, Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN) y The Nature Conservancy (TNC), en base a estudios realizados por el Ingemmet.

En 2020 está proyectado continuar con la implementación de sistemas de monitoreo hidrológico en la infraestructura de Huancayo, Ayacucho, Huánuco y Tarapoto.

“Se trata básicamente de un sistema para la gente de bajos recursos; sin embargo, también repercute en el uso de consumo de agua para las grandes ciudades, porque van a hacer que haya agua en los ríos de forma más constante en épocas de estío.

Agregó que aún falta cuantificar la cantidad de agua en el proceso natural. Por ello la SUNASS promoviendo la instalación de sistemas de monitoreo en cuencas o quebradas para conocer la cantidad de alimentación por precipitación y escorrentía, la cantidad de residencia en el subsuelo y la descarga generada por esta infraestructura.

Finalmente, en el Perú, el 20 de noviembre del 2019 se publicó en el diario oficial “El Peruano” la Directiva de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos Hídricos, las mismas que deben ser implementados por las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento, en el cuidado y recuperación de sus fuentes de agua. Este trabajo las EPS lo desarrollan con la asistencia técnica de SUNASS y otras instituciones, y en su gran mayoría consiste en la implementación de las técnicas ancestrales de siembra y cosecha de aguas para el cuidado y preservación de sus fuentes de agua.