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BREVE HISTORIA DE LA GEOLOGÍA EN EL PERÚ

Por: Lionel Fídel Smoll,
Asesor en Asuntos Mineros de la Presidencia Ejecutiva del INGEMMET

Nuestros antepasados, incas y pre incas, se enfrentaron al desafío que le imponía el territorio peruano, con condiciones cambiantes entre la costa (pequeños valles fértiles con extensos arenales desiertos), sierra (valles interandinos, punas, quebradas), selva alta (topografía abrupta y clima tropical), y seguramente la selva amazónica con una adecuada respuesta.

Los primeros habitantes de nuestro territorio y posteriormente las culturas pre incas, utilizando algunos “conocimientos geológicos” para su búsqueda y utilización, manejaron la obsidiana para la fabricación de puntas de flecha y lanzas; los “ocres” para la preparación de pinturas utilizadas en el arte rupestre (cuevas de Toquepala); las arcillas para la confección de vasijas y huacos (Nazca, Moche, Chimu); el barro y rocas para la construcción de templos, viviendas, fortalezas (Caral, Chan Chan, Chavin); así como el oro, plata y cobre para sus utensilios y ornamentos. Antes que los Incas, los Nazcas ya utilizaban el “conocimiento geológico” e ingenieril para explotar el agua subterránea por medio de acueductos, galerías y socavones.

Los incas fueron herederos de realizaciones anteriores, conseguidas por el esfuerzo y por esa capacidad de respuesta de los grupos asentados en las diversas zonas de la geografía de nuestro territorio. Fueron capaces de extraer de esas experiencias el máximo rendimiento al aplicar esos conocimientos geológicos e ingenieriles para alcanzar, por ejemplo, el más alto nivel de producción en sus tierras, con la ubicación y construcción de andenes que ampliaron el terreno agrícola y protegían las laderas inestables; complementados con las canalizaciones para el riego. De igual forma para su desarrollo urbanístico y territorial, con el conocimiento de los peligros geológicos y la construcción de una red de canalizaciones para el abastecimiento de agua.

Hemos tratado el desarrollo del urbanismo incaico, relacionándolo con la geología e ingeniería, y es que, en efecto, no sólo la infraestructura de las ciudades requería una técnica ingenieril y un conocimiento geológico del territorio; sino que la misma arquitectura, puede considerarse también como obra de expertos en estas ciencias que debían conocer la capacidad de resistencia de los materiales rocosos, el equilibrio y el peso de los distintos elementos arquitectónicos, y el conocimiento de técnicas antisísmicas que han permitido la conservación de numerosos edificios de forma intacta en una zona con frecuentes terremotos (Cusco).

En el incanato, en comparación con la agricultura, la minería ocupaba un papel secundario en economía Inca, los metales eran empleados principalmente en la fabricación de objetos ornamentales, algunas armas, y herramientas. Se conocían el oro, la plata, el cobre y el estaño estos últimos en aleación formaban el conocido “bronce incaico”. Conocían también el plomo y mercurio (azogue). Su ubicación y extracción requerían de un “conocimiento geológico” indispensable.

En la Colonia la minería pasó a ser uno de los pilares de la economía y determinó los cambios económicos, sociales e inclusive políticos en la época con las riquezas, especialmente la plata y el oro, que el Perú producía. Siendo la plata el mineral más abundante y explotado, mientras que el oro solo alcanzó niveles importantes hasta 1550, aproximadamente. El mercurio, conocido entonces como azogue, cobró relevancia, pues era usado en la obtención de la plata. Los metales no preciosos, como el cobre, fueron apenas aprovechados, mientras que el hierro, abundante en nuestro territorio, no fue explotado. La explotación organizada de minerales empezó en la década de 1540, y el yacimiento de plata de Potosí (1545), hoy en Bolivia, fue uno de los más importantes. Se calcula que de este lugar salieron las dos terceras partes de la plata peruana que se produjo hasta 1776, año en que la mina pasó a pertenecer al virreinato del Río de la Plata.

De igual forma, el conocimiento geológico para la ubicación y explotación de estos yacimientos era muy importante, no tanto así para su desarrollo territorial, ya que muchas ciudades importantes del Virreinato fueron ubicadas y construidas en zonas “geológicamente” no adecuadas: Cusco (suelos inadecuados); Huaraz, Carhuas, Yungay, Caraz (en zonas de avalanchas y aluviones); Arequipa, Ubinas, Omate (cerca de volcanes activos); Piura, Zaña (inundaciones), entre otras.

De la República a la actualidad es historia conocida, el cabal conocimiento geológico de nuestro territorio era ya preocupación en 1852, cuando se crea la Junta General de Ingenieros entidad predecesora del servicio geológico del Perú, hoy INGEMMET.

REFERENCIAS

http://repositorio.pucp.edu.pe/index/bitstream/handle/123456789/53553/las%20minas%20incaicas.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://www.artehistoria.com/es/contexto/la-ingenier%C3%ADa-inca

https://historiaperuana.pe/periodo-colonial/virreinato/mineria-virreinato/