Seleccionar página

En medio de toda esta podredumbre del sistema de justicia que han evidenciado los audios de la vergüenza, buenas noticias emergen, como la esperada luz verde para Quellaveco y una próxima operación minera verde sobre minería aurífera ilegal. Pero…

Los peruanos no queremos que se queden sólo en buenas noticias, sino que hagan realidad ese también anhelado significado que la minería es equivalente a desarrollo. Un concepto que debe incluir desde crecimiento económico, acceso pleno a escolaridad, educación, cultura, salud, vivienda, servicios de agua y saneamiento, infraestructura, hasta intangibles como ciudadanía, justicia, respeto, democracia, honestidad… en otras palabras, alejarse para siempre de la pobreza y aumentar la calidad de vida material e inmaterial.

Y si bien Anglo American como dueño mayoritario de Quellaveco, tiene que predicar con el ejemplo –esperemos que esclarezca las inquietudes de las empresas y profesionales moqueguanos–, en esa tarea no sólo tenemos que estar “todos juntos” como el esfuerzo realizado para obtener ese hermoso libro sobre el Parque Nacional del Rio Abiseo.

Hace falta cambiar el modo cómo nos ponemos de acuerdo para llegar a, y entender el, desarrollo. De lo contrario podemos seguir discutiendo y peleando entre nosotros por 50 años más, mientras el mundo sigue girando y la tecnología habrá creado nuevas necesidades que estarán años luz de nuestras discusiones.

En junio pasado se realizó la primera Convención AgroMinera y allí muchos peruanos que vienen pensando cómo mejorar y cambiar el país, así como extranjeros, dieron cátedra de algunos caminos que ya se pueden andar. Coincidieron por ejemplo, en un tema que no es nuevo: la necesidad de tener una visión integrada del territorio y de su desarrollo por cuencas; de seguir los flujos económicos que son más naturales que los límites departamentales, e ir más allá, como lo hicieron Ica y Huancavelica liderados por Fernando CIllóniz en esa hermandad del agua.

O los excelentes estudios de PROESMIN e INGEMMET. El primero, cuando calcula que el impuesto a la renta minera, operativa en 23 cuencas, sería más de 7 veces lo requerido para cerrar las brechas productiva y social en dichos espacios. La minería tiene el capital y el recurso humano que puede financiar el desarrollo agrícola y el Estado tiene el mecanismo de Obras por Impuestos. El segundo caso, liderado por el siempre recordado Ing. Oscar Bernuy Q.E.P.D., cuando estima lo que dejaría al Estado peruano la puesta en valor del potencial minero al año 2050.

El gobierno también está poniendo lo suyo y trabaja una Visión País de la Minería. Excelente, pero debe nutrirse de lo que muchos peruanos ya están poniendo en práctica. Tenemos gente valiosa, conceptos, hojas de ruta, estimados y pruebas piloto. Es cuestión de liderazgo, voluntad política, dejar las mezquindades y trabajar todos juntos.

¡A 3 años para el Bicentenario!

Maibí Montoya, Directora